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Manejo del tiempo

El tiempo de consulta acotado es una condición estructural de buena parte de la práctica médica actual, no una anomalía a resolver caso por caso. El desafío real no es conseguir más minutos, casi nunca disponibles, sino organizar mejor los que efectivamente hay.

Preguntar al inicio qué temas necesita cubrir el paciente en esta consulta, antes de que la conversación avance de forma espontánea, permite priorizar juntos qué se trata hoy y qué puede esperar a la próxima cita, sin que eso se sienta como un recorte impuesto. Nombrar explícitamente lo que queda pendiente —»esto lo dejamos para la próxima consulta, no porque no importe, sino para poder tratarlo con el tiempo que merece»— es distinto a simplemente no llegar a mencionarlo.

Hay partes de la consulta donde comprimir tiempo tiene un costo alto: la escucha inicial y el cierre. Recortar minutos de la revisión de estudios o de una explicación puede compensarse en una consulta de seguimiento; recortar el momento en que el paciente cuenta lo que le pasa, o el momento en que se despide con las cosas claras, suele generar más consultas repetidas por dudas no resueltas.

Manejar bien el tiempo de consulta es, en el fondo, una decisión de comunicación: qué se prioriza, qué se pospone y cómo se transmite esa decisión sin que el paciente sienta que fue desatendido.

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